Nuestros viñedos se encuentran a una altitud de 900 mts, en terrenos arcilloso-calcáreos con orientación y ligera pendiente
norte-sur. La altitud y el clima frío de Sinarcas provocan una alternancia de temperatura entre el día y la noche que
aporta a nuestras uvas acidez y aroma, la orientación y las espalderas suponen una perfecta insolación que garantiza
una maduración ideal.
Desde el convencimiento de que los vinos de calidad se elaboran en la viña, nuestro objetivo es sacar el
máximo partido a la tierra. Para ello efectuamos un control diario en campo, coordinado por un director Ingeniero Agrónomo que cuenta
con el apoyo de César Salón, el patriarca de la familia, con más de cuarenta años a sus espaldas dedicados al cultivo de la vid.
Basamos
nuestra filosofía en la obtención de bajas producciones, para ello realizamos plantaciones con densidades altas, portainjertos
débiles y clones poco vigorosos; alternamos prácticas de no-laboreo y llevamos 10 años sin abonar las parcelas, todo ello
con la intención de que las vides tengan el mínimo vigor posible.
Posteriormente, y justo antes del envero, realizamos
un aclareo de racimos dejando cada cepa con la producción idónea, con las uvas perfectamente "dibujadas",
distribuidas uniformemente a lo largo del cordón consiguiendo la máxima aireación.
Esta práctica, junto con el deshojado
previo a la vendimia (que aporta mayor insolación al racimo) y el excepcional microclima de Sinarcas, nos permite hacer
un mínimo de tratamientos con lo que podríamos considerar nuestras uvas prácticamente ecológicas.